sábado, 30 de julio de 2016

Los balones en el Mundial de 1930

Nuestro colega Luis Javier Bravo Mayor (socio del CIHF) recopiló la historia de las pelotas usadas en los mundiales de fútbol. Acá los de 1930, justo a 86 años de cumplirse la final rioplatense.


El balón, protagonista principal del fútbol y de la norma número 2 de las Reglas de Juego, estuvo presente en los distintos Campeonatos del Mundo de Fútbol con diferentes versiones, desde aquellos ásperos, duros pesados hasta los actuales que parecen teledirigidos. De aquellos que se deformaban con su uso, hasta los casi perfectamente circulares. De distintos materiales, formas, nombres. Pero siempre como protagonista principal.

En los inicios no se hace mención alguna en las Reglas de Juego a cómo debía ser o pesar. Más tarde International Board consideró que debía ser esférico, por supuesto, y que sus medidas serían las de una circunferencia entre 675 y 700 milímetros. No ha variado hasta la actualidad en que esas medidas son 68 y 79 centímetros. En cuanto al peso sí ha habido variaciones pues, al contrario de lo que se puede pensar, los balones antiguos no tienen que ser más pesados necesariamente, más bien al contrario. En las primeras disposiciones se acordó que al principio del partido el balón debería pesar 369 gramos como mínimo y 426 gramos como máximo. En la actualidad debes ser entre 410 y 450 gramos.


Para el Mundial de Uruguay en 1930 fue utilizado un balón denominado T-Shape. La característica principal de este balón son los 12 gajos de piel auténtica que lo conforman y que tenía forma de letra T. Dentro del cuero se encontraba la vejiga, la cual, una vez inflada, había que proteger atando con unos cordones que el mismo portaba para no exponerla al exterior y que causase daños a los jugadores.


La anécdota más importante fue la protagonizada en la final por los contendientes que, al no haber llegado a un acuerdo en el balón a utilizar, decidieron jugar un tiempo con el balón presentado por cada uno, sorteándose con cuál se jugaría primero.

 
Así lo relató el árbitro belga Jean Langenus, encargado de dirigir, en su libro de memorias “Silbando por el mundo…”: “Luego se vio que todas estas medidas eran inútiles, ya que todo se desarrolló del modo más normal y deportivo, a pesar de la animosidad entre los adversarios, que se reveló desde el momento en que hubo que escoger balón para el encuentro. Cada equipo lleva a un balón de fabricación nacional y pretendía no jugar más que con el suyo, lo que explica que en el momento de empezar me encontrase yo en el medio del campo con un balón en cada brazo. Hubo que elegir a cara o cruz”. 
Sin embargo, cada equipo ganó su medio partido, jugando con su balón…










Fotos: Balón uruguayo conocido como T-Shape (observar la "T" que forma uno de los gajos) y balón argentino, recordado como “La de Tiento”

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