viernes, 16 de enero de 2015

La reivindicación de aquella época dorada

Por Óscar Barnade (socio del CIHF).

Avellaneda está de fiesta, pues los vencedores son sus campeones, de quienes se muestran orgullosos con razón; ellos han realizado una campaña de primer orden, adjudicándose las copas de Honor y Campeonato, llegando a la final Argentina de competencia y demostrando siempre una disciplina, un entusiasmo, una fe en el triunfo, que han sido, sin duda alguna, factores eficaces en sus éxitos”. Algunas palabras de esta frase delatan su antigüedad. Son del diario La Argentina del 29 de diciembre de 1913. El día anterior, Racing venció en la final a San Isidro (¡sí, el CASI!) por 2-1 y conquistó el primer título del club en Primera División. Con otros términos, más aggiornados, cualquier periodista, siempre testigos del tiempo, podría describir las mismas sensaciones en el último festejo. Ayer y hoy se unen siempre en el mismo punto: la alegría por el triunfo. Los jugadores de Racing festejaron ayer con remeras que llevaban el número 17. ¿Por qué 17? Porque es la cantidad de títulos de Primera que lleva ganados, 9 en tiempos de amateurismo y 8 en la era profesional. El 17 es una reivindicación de aquellos campeones. Los que cimentaron la historia. Los de los primeros éxitos. Los siete consecutivos desde 1913 a 1919 y los de 1921 y 1925. Y también de los campeones profesionales. Algunos creen que hay que parcializar la historia. Contarla desde 1931, cuando los jugadores firmaban contratos. Pero antes también cobraban y por eso esa época se ganó el mote de amateurismo marrón. Entonces, con ese criterio, tampoco valdría el apodo de La Academia, que también es centenario. La historia la cuenta bien Fernando Paso Viola en su libro Racing, la historia del primer más grande: “En un partido de inferiores jugado en el año 1913 contra Boca, aparece por primera vez en los diarios la designación de Academia”. Racing ganó 7-2 y en el bisemanario La Verdad del 29 de abril “describe a los racinguistas como excepcionales jugadores de gran nivel de juego que mostraron una contundencia llamativa y una maestría propia de una Academia”. Por los pibes, la prensa le dio el apodo al club de Avellaneda. Luego los grandes hicieron más inmenso el apodo, lo consolidaron. Dos datos de otras épocas. En la tapa de la revista Racing de enero de 1952 se lee este textual de Norberto Tucho Méndez: “Pondré mi grano de arena para conquistar la estrella 13”. Se refería al tricampeonato y a los nueve títulos amateurs. En el diario La Nación del 21 de noviembre de 1966, tras el título del Equipo de José, hay un detalle de los 6 títulos profesionales y la ineludible referencia a la etapa amateur. De eso se trata.

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